Que tomar aceite de oliva es bueno para la salud es algo que todos sabemos, pero es bueno comer aceite de oliva crudo en exceso.

Hoy hablaremos sobre esta cuestión, sobre si el aceite de oliva en exceso es malo.

¿Consumir aceite de oliva en exceso es malo?

Consumir aceite de oliva en exceso no es bueno ya que lo que hacemos con esto es restar los beneficios que tiene su consumo moderado.

Recordemos que el aceite de oliva es rico en grasas monoinsaturadas, vitamina E y antioxidantes, y, por ende, si lo consumimos crudo y en pequeñas cantidades a lo largo del día, nos proporciona diversos beneficios para la salud.

En esta línea señalar que, el mejor aceite de oliva es aquel que tiene una acidez de hasta 0,8 %, denominado Aceite de Oliva Virgen Extra.

Ello se debe a que mientras menor sea la acidez, tiene más grasas buenas y mejor será la calidad nutricional.

Pero, como decíamos, el aceite de oliva en exceso puede producir algunos efectos adversos, como por ejemplo el sobrepeso y la obesidad.

Si tomamos aceite de oliva virgen extra en exceso también podemos sufrir diarrea, además de no podría producir una disminución muy pronunciada de los niveles de glucosa en la sangre si lo consumimos con algún medicamento para la diabetes, lo que podría provocar una hipoglucemia.

Por todo ello, el consumo excesivo de aceite oliva lejos de ser beneficioso puede acarrearnos serios problemas.

Esos son solo algunos de los peligros del aceite de oliva tomado en exceso.

Pero, ¿cómo y cuánto aceite de oliva consumir?

Según los especialistas, para evitar que sea el aceite de oliva peligro, el consumo recomendable es de 40 mililitros, o lo que es lo mismo, unas 4 cucharadas soperas, que representan unos 37 gramos, pudiendo ser también unas 5 cucharadas, unos 46 gramos.

Con este consumo moderado, podremos aprovechar todos sus beneficios que, además de ayudarnos a tener una menor probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, nos proporciona una mejora en la función cognitiva, así como menos riesgo de diabetes e incluso de depresión.

Otra de las claves del aceite de oliva está en los polifenoles, sustancias químicas que se encuentran en muchas plantas. Y particularmente en un polifenol en concreto: el hidroxitirosol, principal responsable del carácter antioxidante de este producto.

En este sentido, son numerosos los estudios que destacan los beneficios del hidroxitirosol así como otros compuestos fenólicos presentes en las aceitunas, como la oreulopeína, el oleocantal y la oleaceína. Entre ellos se destacan sus efectos antiaterogénicos (evitan la obstrucción de las arterias), cardioprotectores, antiinflamatorios, neuroprotectores y anticancerígenos.

De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), en una opinión científica emitida hace una década, enfatizaba la importancia de los polifenoles en el aceite de oliva, debido a que “contribuyen a la protección de los lípidos de la sangre frente al daño oxidativo”.